Mundial de Japón 2006: La final sin Pau Gasol

La ausencia de Gasol en la final del Mundial de Japón 2006 fue paliada por la estrategia de Pepu Hernández y la inteligencia de sus jugadores. Una gran defensa, mejora en el rebote, la suma de todos los jugadores en la anotación y la intensidad de la selección española fueron claves para triunfar en el partido que enfrentaba a España y Grecia por alcanzar el paraíso. Navarro terminaba con 20 puntos, lo mismo que Garbajosa (6 de 12 en triples) y 12 rebotes de Carlos Jiménez.

 

  • 47 – Grecia (12+11+11+13): Diamantidis (4), Hatzivretas (-), Kakiuzis (17), Fotsis (7), Papadopoulos (2) -cinco inicial-, Spanoulis (4), Tsartsaris (-), Schortsianitis (2), Papaloukas (10), Dikudis (1) y Vasilopulos (-).
  • 70 – España (18+25+11+16): Calderón (7), Navarro (20), Jiménez (4), Reyes (10), Garbajosa (20) -cinco inicial-, Marc Gasol (2), Berni Rodríguez (6), Mumbrú (-), Cabezas (1), Fernández (-) y Sergio Rodríguez (-).
  • Arbitros: Jungebrand (FIN), Moore (USA) y Estévez (ARG). Excluyeron por personales a Diamantidis (m.37).

Tiene la selección española de baloncesto algo mágico que cautiva a todos. Salvo en el Eurobasket de Belgrado, sin Gasol, fue sin el conjunto que ha desarrollado el juego más atractivo en todos los torneos internacionales, pero la fatalidad se ha llevado por delante siempre sus aspiraciones al título. Bien lo saben los griegos, quienes representaban en la antigüedad a la victoria con unas alas para mostrar su eventualidad para que nunca se confiaran. Sin embargo, los españoles nunca desistieron y buscaron el título siempre espoleados por la ambición de la “generación de oro” y su indiscutible calidad.

Al fin llegó el día, el 3 de septiembre de 2006 y sin Gasol, su principal referente, su jugador más destacado y el auténtico líder del vestuario. Pero ahí está la grandeza de este grupo. Con el de Sant Boi lesionado todos fueron sumado su granito de arena en ataque ante Grecia, una de las mejores defensas del mundo.

Primero, Navarro y su indiscutible pasión por ser protagonista en los primeros momentos con sus canastas posibles e imposibles. Luego Garbajosa, el tipo que defiende de pívot y ataca de alero, sacaba de sus casillas a los de Giannakis con esos triples que no le entraban en los últimos partidos. Con ellos, Felipe Reyes, todo corazón, que ha suplido las carencias en el rebote que ha tenido la selección española en los últimos partidos. Este pívot que roza los dos metros suple con coraje y determinación su falta de centímetros y contagia su lucha a sus compañeros.

Además, la estrategia de Pepu Hernández fue definitiva. Si los griegos sacaban a Schortsianitis, el gigante que parece que va a fagocitar al base del conjunto contrario, España sacaba a Marc Gasol, quien ha demostrado que fue todo un acierto su incorporación al equipo. Por otro lado, ante la indiscutible calidad de Papaloukas –el mejor base del torneo-, el técnico español se ha decantado por Berni Rodríguez, quien ha sujetado en buena medida al talento heleno y fue encestando en cuanto ha tenido ocasión. Con estos ingredientes, aderezados por su brillante capacidad ofensiva y la máxima intensidad defensiva y concentración, los españoles se llevaron por delante a los griegos.

Al descanso, 23-43 para los Gasol’stars y la sensación de ser tan magnífico equipo como prometen sus capacidades. Tras el descanso, Carlos Jiménez se convertía en el baluarte defensivo con sus robos de balón y rebotes en su habitual labor de ayuda. Por parte de los griegos, vieron como el aro se les hacía más pequeño que nunca a todos sus buenos jugadores y en ningún momento dieron sensación de poder remontar. De hecho, España pudo disfrutar su gran nivel de juego en todo su esplendor en los dos últimos períodos.

En definitiva, el equipo español volvió a demostrar que todos son unos fuera de serie y que al fin pueden celebrarlo con un título. En el camino se han quedado los campeones del mundo (Serbia y Montenegro), olímpicos (Argentina) y europeos (Grecia) y con la sensación de que Estados Unidos también habría sido una víctima de haber mantenido el juego excelso que nos han brindado durante gran parte del torneo.

Para el recuerdo histórico del deporte español quedará siempre este Mundial de Japón 2006 en el que la selección española cuajó una soberbia actuación de todos sus jugadores.

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